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Teaseberry

Publicado en Afano con etiquetas el Agosto 14, 2008 por Jane Apple

Todo un día me llevó darme cuenta de que será inútil tratar de embellecer la “cabecera” de esto con experimentos y refritos de templates robados: soy una paria de la interné y del diseño. Y por esa razón debo conformarme con las migas diseñadas sin ganas por algún caritativo donante de arte cibernética. Tendré que adaptarme a las circunstancias y dedicarme exclusivamente a lo que me compete: el contenido.

Ahora sí que estoy al horno.

¿Se imaginan un mundo en el que todas las cosas deliciosas y más tentadoras, esas que dan ganas de no reservar para los fines de semana, los cumpleaños o las ocasiones especiales (sobre todo porque suelen costar un huevo y la mitad del otro), las que sacan caries, engordan o patean el hígado… todas esas cosas resulten en verdad beneficiosas para la salud de uno? =D Yo lo imaginé muchas veces siendo más chica (sí, era más chica… hace tres o cuatro años yo era chica); un hermoso mundo cuyos incomprensibles habitantes morían por las ensaladas de lechuga y tomate, y se admiraban de mi férrea voluntad para tragar alfajores, chocolates y ricuras en general en pos de mi bienestar físico. Podré habitar ese mundo al fin… el día en que consiga —> estas pastillitas de colores

Esas grageas del demonio están hechas de la maravillosa “miracle fruit” (Synsepalum dulcificum), una cosa pequeña, redonda y roja que convierte los sabores ácidos o agrios en elixir de los dioses (o en batido de chocolate, lo cual es lo mismo). Con tan solo media de estas tabletitas podés convertir al jugo de limón, el tequila, la mostaza y el vinagre, entre otras alternativas, en un festín de exóticos sabores. Y si no me creen, pregúntenle a Don Franz Aliquo, el abogado que comanda las festicholas para los fans de la frutita loca, conjunto de desquiciados que se juntan a delirar en torno al dealer que los provee, para que todos juntitos se la sirvan unos a otros en la boca cual fiesta dionisíaca.

Una jodita para las papilas gustativas. Después de esta novedad se me ocurren miles de cosas: voy a poder llevar una dieta alimentaria saludable, sin tener arcadas al intentar comer cualquier cosa verde y con hojas que no esté disimulada con medio kilo de queso… voy a poder hacer fiestas alocadas con todos mis amigos imaginarios y perder la chaveta tomando litros y litros de ketchup, mi más odiado condimento… podré atreverme a devorar con gusto hormigas, cucarachas y gusanos ¡y sabrán deliciosos! Hasta podría dedicarme a viajar por el mundo probando platos hechos con cualquier clase de bicho tabuado por nuestra civilización y hacerme la grosa delante de una cámara. Claro que a quién se le ocurriría de hecho pagar un sueldo a alguien que haga algo realmente tan asqueroso e insignificante, sólo para que la idiota en cuestión se divierta un rato con algún amigo invitado (qué sé yo, Susana, Flor…).

Se derrumbaron en un segundo mis ilusiones; creo que voy a tener que seguir picando piedra para poder conseguir un laburo tradicional en este pueblo y esperar el glorioso día en que pueda, al fin, cumplir por una hora mi fantasía infantil.